Disco Chesire.

En otras casas hacen colección de vajilla, de plantas, los niños coleccionan cromos…

En la mía coleccionamos medicamentos.

El nene está resfriao. Bueno, ‘estaba’ resfriao. Mi enfriamiento ha decidido ser el primero de la clase, estudiar a base de bien y sacarse la matrícula convirtiéndose en una Bronquitis (Joputa!). En mi trabajo actual hay que tener las puertas abiertas porque vienen camiones a descargar y, claro, se genera corriente (Especialmente con el clima loco que tenemos últimamente en el que hay días que hace un calor propio de ‘Los vigilantes de la playa’ y otros en los que te parece ver a los renos de Papá Noel preparados para una noche de juerga).

Uno siempre ha sido un tanto piltrafilla para esto de los enfriamientos. Un billete de 50 Euros no me lo encontraré caminando tranquilamente por la calle no, pero enfriamiento que veo, enfriamiento que acojo. Soy como una ONG andante para los catarros.

En semejante situación, resulta curioso el momento de sentarse a la mesa toda la familia: Mi padre, tomando medicinas para sus males, mi madre para los suyos y un servidor que se acaba de apuntar al club de los ‘pastilleros’. Así que como os podéis imaginar mi casa es como una mega-discoteca. Todo el día trapicheando con las pastis. Pero es que lo fuerte del asunto es que mi hermano hace poco se ha comprado una mesa de mezclas y nos está martirizando los oídos con sus megamixes de Dijey con lo que la comparación, aunque extravagante, no puede ser más acertada.

Mañana mismo empiezo a repartir entradas por la calle. A ver si al menos sale algo positivo de todo esto.

Tjó-Tjó!

Aysss…

¿Bailamos un poquito? 😀

Paula Abdul – Opposites Attract.

Fauna Loca.

Cosas inexplicables del devenir cotidiano.

Hay ocasiones en que me da por pensar (No muy a menudo, no os preocupéis) en esas preguntas sin respuesta que atormentan al ser humano.

Pregunta número 1:

¿Por qué aparecen los calcetines desparejados tras sacarlos de la lavadora?

Es que no tiene lógica alguna. Metes felizmente la ropa sucia en la lavadora y, al sacarla para tenderla, de repente te falta algo. Uno de tus calcetines se acaba de divorciar y ha debido de acabar muy mal con su pareja porque no se les vuelve a ver juntos jamás.

El interior de la lavadora debe ser una suerte de agujero negro que se traga cosas sin conocimiento. Seguramente mi calcetín ha aparecido en la otra punta de la galaxia, en un planeta habitado por extraños seres sin piernas que ahora lo adoran como a un ser cuasi divino.

¿O es que ha desaparecido en el corto trayecto que separa el dormitorio en donde me cambio de la cocina? Ni Harry Potter en siete cursos en Hogwarts logra un truco tan bueno.

Y ahora… ¿Qué hacer con el calcetín soltero? Pues como no lo convierta en marioneta de mano acabará su olorosa existencia en el cubo de la basura. Como muchos matrimonios.

Pregunta número 2:

¿Por qué existen las pelusas del ombligo?

No logro explicarme la causa de que crezcan pelos en lugares donde no hacen falta alguna (O acaso alguien necesita que le nazca un pelo en medio de la oreja? A que no? Pues a mí porqué me pasan esas cosas? ó_ò) pero lo de las pelusas es ya objeto de tesis como poco. Te levantas por la mañana, te duchas, haces tu jornada de trabajo como todo mortal y, al llegar de nuevo a casa, incomprensiblemente, tienes un inquilino en tu ombligo. Una pelusa del tamaño de una bufanda para mosquitos se ha aposentado ahí y tu no te has enterado de cómo ha logrado sortear una camiseta interior, una camiseta exterior, un jersey y un abrigo (Friolero que es uno). O nos encontramos ante el mejor espía del mundo después de James Bond o no lo entiendo. Lo de la multiplicación de los panes y los peces de Jesucristo tiene más sentido.

Yo he llegado a la conclusión de que es el propio ombligo quien fabrica las pelusillas porque, vamos a ver…

¿Alguien sabe para qué sirve el ombligo una vez ha dejado su primigenio trabajo como cordón umbilical?

Evidentemente no puede permanecer toda una vida ocioso y se ha buscado una ocupación para entretenerse y los humanos, que somos así de desaboríos, no le prestamos la atención que se merece. Con lo caras que van las casas y el ombligo nos proporciona continuamente trocitos de lana, que si los guardásemos desde el principio de nuestra existencia, a estas alturas ya tendríamos para fabricarnos una colcha, varios cojines y hasta el mullido de un sillón orejero.

Y eso que nos ahorraríamos.

Ponte cómodo y sueña…

Y que tus sueños sean promesa de deseos cumplidos…

Peleas de críos.

Cuando yo era peque, me juntaba con otro muchachito que, en vez de venir con un pan bajo el brazo, había nacido con una ración extra de Ego. Todo lo hacía mejor que los demás y en todo sobresalía (Siempre según él, claro).

Cada vez que alguien contaba algo, él había realizado una hazaña mayor.

Si tratabas de ser chistoso, él se sabía todo el repertorio de gracias habidas y por haber.

Si tenías alguna pertenencia chula, de esas de las que puedes fardar delante de los amigotes, él la tenía por triplicado.

Parecía no existir manera alguna de hacerle sombra, sin embargo una vez logré hacerle caer de su auto impuesto pedestal. Suponía una tarea complicada y fácilmente podía salirme el tiro por la culata. Milagrosamente tuve Suerte.

Todo comenzó de la manera más sencilla: Picándole donde más le dolía.

Soy más alto que tú (Cosa que era verdad) – Dije Yo.

¡Mentira! ¡Yo lo soy más que tú! – Contestó él estirándose inútilmente como queriendo alcanzar la largura del cuello de una jirafa.

Soy más guapo que tú.

¡Pues yo más que tú! (Le aparecíó una ominosa vena en mitad de la frente)

Soy más simpático que tú.

¡Pues yo más que tú! (La vena se le hinchaba por segundos)

Soy más gracioso que tú.

¡Pues yo más que tú! (Se le había puesto la cara colorada por el esfuerzo de gritar para hacer prevalecer su opinión)

Tengo más amigos que tú.

¡Yo más que tú! (La vena le palpitaba con vida propia)

Soy más rápido que tú.

¡Yo más que tú! (En este punto, su vena parecía a punto de explotar)

Soy más TONTO que tú.

¡Yo más que tú!

Se hizo el Silencio.

¡AY!… ¡NOOOOO!…

Ji ji ji ji ji (Cayó en la trampa)

Y ahí se quedó. Con un palmo de narices.

Dicen que lo importante no es ganar sino participar. Estoy de acuerdo pero…

¡¡Qué bien sienta una Victoria de vez en cuando!!

1,2,3… Probando…

Me gusta emplear distintos estilos a la hora de dibujar. Es una forma de no aburrirme o evitar encasillarme y me ayuda a encontrar variadas soluciones gráficas que luego puedo ir incorporando en cada ilustración. Lo que nunca cambia es mi obsesión por poner espirales en casi todo lo que hago. Manías que tiene uno…

Alimañas.

Hace tiempo trabajé como Reponedor y Mozo de Almacén en un Supermercado. Era un Supermercado igual al resto de Supermercados que pueden existir en vuestro Barrio (Con la diferencia de que estaba yo en él y, como siempre ocurren sucesos extraños a mi alrededor, tarde o temprano iba a pasar algo… Y así fue).

Un buen día, Viernes para más señas, apareció por el Almacén una visita inesperada. No había llamado para avisar de que llegaba (La muy maleducada) y nos cogió a todos por sorpresa. Afortunadamente hizo acto de presencia de madrugada, cuando aun faltaban unas horas para la apertura del local al público.

Una Rata se coló en la tienda.

Días antes yo había salvado a mi jefa del terrible ataque de una cucaracha que tomó como rehenes a un montón de bolsas de palomitas de maíz para el microondas. Con semejante precedente de arrojo y valentía, mi simpática jefa decidió que debía volver a ejercer de ‘Caballero Andante’ y acabar con la inoportuna visitante (Sin escudo ni un mísero palillo a modo de espada). Pero, hete aquí, que el Charcutero decidió ganarse el favor de la damisela y poner en jaque al roedor (Con mejor intención que fortuna). La Rata pasó olímpicamente de él y, rauda y veloz, se apresuró a atrincherarse en el baño de las chicas y declararlo terreno conquistado. Eso no hubiera sido demasiado grave si no fuese porque el baño femenino y el masculino se comunicaban por una rejilla, fácilmente sorteable por una Rata de su envergadura, con lo que tuvieron que clausurarse ambos baños no ocurriera que, al abrirse la tienda, ‘Minnie‘ encontrara la conexión entre los baños, lograra salir y decidiera convertir el pasillo de los congelados en su ‘Pasarela Cibeles’ particular mostrando su cuerpo serrano al respetable.

En esas estábamos cuando al Charcutero, que quería ser el héroe de la jornada fuese como fuese, se le ocurrió un audaz plan para librarnos del bichejo. Pretendía dejar a su alcance un trozo de jamón envenenado para que la Rata le hincara el diente, le hiciera efecto y estirase la pata lo antes posible. Pero claro, la Rata venía con un hambre voraz y engulló el embutido como si tal cosa (Un estómago a prueba de bombas que tenía, oye).

Minnie‘, que no era tonta, debió pensar:

Me dan de comer y me dejan vivir en un ‘adosado’… ¡Esto es un chollo! ¡Yo de aquí no me voy ni Loca!…

Y ahí se quedó todo el fin de semana, disfrutando de unas vacaciones pagadas como si le hubiera tocado un premio en un concurso. Pero todo lo bueno llega a su fin y el Lunes apareció el ‘desratizador’ (O mataratas o cómo se llame) porque el Charcutero, que había perdido el carné de ‘Caballero Andante’ en los intentos, no había conseguido nada (¡!). Yo esperaba con contenida emoción el momento en que tan magno profesional pusiera sus pies en la tienda. Ya me lo imaginaba aguerrido como un Superhéroe, vistiendo un mono de diseño y llevando un modernísimo aparato a la espalda con calibrador de protoneutrones trifásicos y rayos gamma o similar. Vamos, que mi cabeza lo dibujaba con la imagen de alguien parecido a un cazafantasmas de última generación. Pero no. Era un señor calvo y bajito que vestía ropa de calle. Claro que la ‘profesionalidad’ se lleva por dentro y acabó con la Rata en pocos minutos mediante una técnica milenaria únicamente conocida por unos pocos y privilegiados mataratas:

A escobazo limpio. O_O

Pobre Ratita…

Qué mal rollo tener que contarle sus últimos minutos al resto de Ratas del Cielo de las Ratas. Tremenda vergüenza. Y es que, frente a una Rata fallecida víctima de un experimento genético u otra que perdió la vida entre las fauces de un gato tras una cruenta pelea, morir aplastada por una escoba no es un final muy digno que digamos…

Canción de cuna.

Este niño tiene sueño

este niño se va a dormir

tiene un ojito cerrado

y otro no lo puede abrir.

(Extracto de la Nana: A dormir va la Rosa. Autor: Anónimo)

Este es, posiblemente, uno de mis dibujos favoritos y también uno de los que más suelen gustar de entre los que tengo. Actualmente creo que podría mejorarlo pero tiene su encanto tal y como está. No hay Photoshop de por medio sino que está hecho en plan ‘Recorta y Pega’. He utilizado un papel que simula el lienzo para conseguir una textura especial en el caracol y el bebé.

Dedicado a ISMAEL ÁLVAREZ, un artistazo que también dibuja ‘nenes’ (Aunque ‘algo más creciditos’ y provocativos) 😉

Un poquito de Humor Negro.

Todos tenemos conversaciones extrañas en nuestra vida. Esas conversaciones suelen darse en los momentos más inesperados. Por ejemplo, en mitad de la cena.

Resulta que estábamos tranquilamente a punto de tomar el postre cuando mi señora madre decide sacar a debate un tema fantástico: La incineración de los muertos. Ya ves tú… Un momento tan propicio para hablar de esas cosas como cualquier otro. De hecho me he quedado tan impactado que ni siquiera me acuerdo de a qué ha venido el comenzar a charlar sobre eso. El caso es que ella, como una experta forense o similar nos ha relatado que a una pareja la pueden enterrar por separado o junta. (La segunda opción supone que si una de las dos partes ha fallecido antes que la otra, se sacan los restos precedentes, se envuelven en una sábana y luego se juntan ambos cuerpos en el mismo nicho). Y claro, mi cabecita, que es muy suya, ya se ha imaginado la escena en clave de comedia:

Ataulfo fallece dos años antes que Felisa. Cuando a Felisa le llega su hora se reúne con su marido en pleno ataúd:

– Que bien Ataulfo… Otra vez juntitos… Te he echado taaaanto de menos… (Felisa siempre quiso mucho a su marido, especialmente cuando este no se encontraba en casa).

– ¡Cagontóloquesemenea! ¡Felisa quita de ay riba mujer! ¡Que tienes los pies fríos! (Ataulfo siempre fue un poco Bestia. Su falta de tacto era uno de sus muchos encantos…).

– ¡Ay, Ataulfo que poco respeto me tienes! ¡Que estoy muerta! (Felisa siempre fue experta en recalcar lo obvio).

– Y yo Felisa… ¿O te crees que he seguido una dieta pa quedarme en los huesos? ¡Si es que no se pué ni descansar en paz! (Ataulfo siempre tuvo el cinismo a flor de piel. Y muchas pecas… Pero eso no viene al caso).

– Buaaaa… Ya no me quieres… Seguro que has conocido a otra… (Felisa siempre fue muy insegura).

– Al único que he conocido es al enterrador. ¡Y no es mi tipo! (He dicho ya lo del cinismo de Ataulfo, verdad?).

– ¡No te burles o te arreo un guantazo! (Felisa era conocida en su pueblo como la ‘Cassius Clay’. Mejor no cabrearla).

– Que sí ‘profiterol’ mío… Que te sigo queriendo… Y no me llores mas que aquí dentro las humedades no son buenas. (A Ataulfo siempre le preocupó mucho el Medio Ambiente).

– Ay, Ataulfo… Qué feliz estoy de poder pasar la eternidad contigo… (En el fondo, Felisa siempre buscaba lo positivo aunque, durante una etapa de su vida, se conformó con buscar pelos en la calva de su marido. Inexplicablemente no encontró ninguno).

– Y yo, cielito… Pero como te muevas mucho y no me dejes dormir, pido un cambio de nicho. (Ataulfo siempre fue muy dormilón. Estar muerto era como pegarse un atracón de siestas no dormidas).

– Que poco romántico que has sido siempre Ataulfo (Como se ha dicho anteriormente, Felisa tenía una especial habilidad para recalcar lo evidente).

En fin… Los matrimonios… Que siguen siendo matrimonios incluso en tan curiosas circunstancias… 😛

Dibujitos.


Este es un encargo al que le tengo un cariño especial puesto que fue propuesto por mi padre. Llevaba mucho tiempo barajando la idea de hacerse una Web del despacho por aquello de ‘abrirse a las nuevas tecnologías’. Se puso a ello contratando a una excelente diseñadora de páginas Web pero quería que, fuese como fuese, yo contribuyera en el diseño. Y aporté estos simpáticos personajes. Así, su Web terminó destacando del resto de Webs similares por medio de esta nota divertida (Y gracias también a un diseño estupendo).

Si necesitáis un gestor, ya sabéis… 😉

http://auditoasesores.com/

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