Desde la azotea.

A Marvin le encanta fijarse en la gente que pasea por la calle. Le resulta muy entretenido y más si hace un día tan bueno como hoy en el que brilla el Sol y la calle bulle de actividad. Sabe que observando bien se pueden aprender muchas cosas de los demás, así que sube a la azotea de su casa y desde allí contempla la película de su barrio.

Desde arriba puede ver a Carmina, la frutera, ordenando impecablemente el género en cajas, creando un arco iris de colores que embellece la calle. Julián, el propietario de la floristería, le explica a un cliente como cuidar la planta de exterior por la que parece interesado. Fernando, el Quiosquero, con su eterna cara de mal humor porque detesta madrugar pero que en el fondo es un ‘buenazas’. Marga, paseando a su San Bernardo que más que pasear tira de ella hacia la entrada de la carnicería. Alejandra, siempre estresada en su tienda de ropa para niños, pensando en cómo llegar a fin de mes. Ese es Pedro, el cartero, montado en su bici amarilla llevando un abultado fardo de cartas en la mochila que carga a su espalda.

Pedro se cruza con Don Servando, el antiguo banquero. Como es costumbre en Don Servando saluda levantando brevemente la cabeza, dejando entrever una sonrisa entre sus espesos bigotes canos. No tiene tiempo para más. Siempre está ocupado con algo y camina con prisa, con andares militares. Como si estuviera haciendo la instrucción. Además, Don Servando está hoy mas alterado que de costumbre y es que su hija Mercedes acaba de ser mamá de un niño pelón y regordete al que sus padres no saben si llamar Marcos o Lucas.

Marvin mira ahora a la acera de enfrente. Por ahí va la Señora Dorotea, esa anciana tan simpática y elegante que una vez fue cantante de Ópera. Acaba de comprar una revista en el Quiosco y lleva de la mano a su nieto Carlos al que cuida durante las Vacaciones escolares, cuando sus padres trabajan. ¡Madre mía!. A Carlitos casi no se le ve. La enorme piruleta que esta comiendo le tapa media cara… jajaja. ¡Que festín se va a dar!.

Dorotea está hoy mas contenta que nunca. No solo por la visita de su nieto, al que adora, sino porque Pedro le ha entregado una carta del Banco en la que le comunican que le han subido la Pensión. Y en esas que ve a Don Servando a lo lejos. Agarra a su nieto fuertemente y cruza la calle para hablar con el jubilado banquero.

Don Servando!, ¡Espere!.

Don Servando interrumpe su marcial caminata y gira su estirada figura hacia la anciana. Se diría que se pone nervioso y su tartamudeo al saludarla no hace sino confirmar que algo sucede. Está claro que para Servando, la Señora Dorotea es algo más que una amiga y Dorotea siempre ha sentido una especial simpatía por Don Servando. Viuda ella, viudo él… ¿Quién sabe que les deparará el Destino?. Don Servando hasta olvida las prisas que llevaba en su presencia y habla amigablemente con ella. Y así, entran juntos a la tienda de Alejandra a comprar algo de ropa para Marcos (Tal vez Lucas) y prolongar su agradable charla. A fin de cuentas, Carlitos no da mal. Está entretenidísimo zampándose su piruleta.

Si, definitivamente a Marvin le encanta observar esos pequeños retazos de realidad cotidiana. Seguramente permanecerá toda la mañana mirando la calle y descubriendo nuevas historias. Hasta que su dueña le tenga preparada la siguiente comida. Y luego se echará una buena siesta. Como hacen el resto de los gatos.

Dedicado a mi gran amiga ALEJANDRA con cariño. Te quiero, guapa.

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4 comentarios

  1. Dani said,

    mayo 2, 2007 a 12:03 am

    Eres genial tío, hasta escribiendo… Ya ni te digo dibujando, pintando… O sea, creando…

    Sabes que te quiero, y mucho… pero además, hasta eso, lo de quererte, lo haces fácil. Me siento muy feliz, de tenerte, de quererte, de llamarte amigo…

    En fin, que felicidades por este espacio, por dejarnos participar, y ya sabes… Aquí estoy, para cuando quieras.

    Un besazo de los grandes, mi niño.

  2. Neptuno said,

    mayo 2, 2007 a 12:08 am

    En “El Secreto” de la noche, los gatos campan y sólo se escucha el latir de los corazones, entre llamas de antorchas y danzas de palmeras. Sólo sensaciones, luz, brisa, calor, sabores… Y sobre la mesa, una rica fondue de carne argentina que nos dice comed, comed… Y comimos y recordamos cada sabor, cada matiz, cada aroma, cada rincón y cada color.

    Desde “El Secreto” que guarda mi corazón.

  3. mayo 2, 2007 a 8:50 am

    Me encanta tu Blog 😀

  4. Alejandra said,

    mayo 5, 2007 a 6:50 pm

    Soy yo, soy yo!!!! La guapa soy yo!!!! Bien!!!!

    Yo también te quiero mucho. Mucha suerte con tu nueva andadura, ya sabes que por aquí estaremos todas apoyándote.

    Muacccc…


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