Alimañas.

Hace tiempo trabajé como Reponedor y Mozo de Almacén en un Supermercado. Era un Supermercado igual al resto de Supermercados que pueden existir en vuestro Barrio (Con la diferencia de que estaba yo en él y, como siempre ocurren sucesos extraños a mi alrededor, tarde o temprano iba a pasar algo… Y así fue).

Un buen día, Viernes para más señas, apareció por el Almacén una visita inesperada. No había llamado para avisar de que llegaba (La muy maleducada) y nos cogió a todos por sorpresa. Afortunadamente hizo acto de presencia de madrugada, cuando aun faltaban unas horas para la apertura del local al público.

Una Rata se coló en la tienda.

Días antes yo había salvado a mi jefa del terrible ataque de una cucaracha que tomó como rehenes a un montón de bolsas de palomitas de maíz para el microondas. Con semejante precedente de arrojo y valentía, mi simpática jefa decidió que debía volver a ejercer de ‘Caballero Andante’ y acabar con la inoportuna visitante (Sin escudo ni un mísero palillo a modo de espada). Pero, hete aquí, que el Charcutero decidió ganarse el favor de la damisela y poner en jaque al roedor (Con mejor intención que fortuna). La Rata pasó olímpicamente de él y, rauda y veloz, se apresuró a atrincherarse en el baño de las chicas y declararlo terreno conquistado. Eso no hubiera sido demasiado grave si no fuese porque el baño femenino y el masculino se comunicaban por una rejilla, fácilmente sorteable por una Rata de su envergadura, con lo que tuvieron que clausurarse ambos baños no ocurriera que, al abrirse la tienda, ‘Minnie‘ encontrara la conexión entre los baños, lograra salir y decidiera convertir el pasillo de los congelados en su ‘Pasarela Cibeles’ particular mostrando su cuerpo serrano al respetable.

En esas estábamos cuando al Charcutero, que quería ser el héroe de la jornada fuese como fuese, se le ocurrió un audaz plan para librarnos del bichejo. Pretendía dejar a su alcance un trozo de jamón envenenado para que la Rata le hincara el diente, le hiciera efecto y estirase la pata lo antes posible. Pero claro, la Rata venía con un hambre voraz y engulló el embutido como si tal cosa (Un estómago a prueba de bombas que tenía, oye).

Minnie‘, que no era tonta, debió pensar:

Me dan de comer y me dejan vivir en un ‘adosado’… ¡Esto es un chollo! ¡Yo de aquí no me voy ni Loca!…

Y ahí se quedó todo el fin de semana, disfrutando de unas vacaciones pagadas como si le hubiera tocado un premio en un concurso. Pero todo lo bueno llega a su fin y el Lunes apareció el ‘desratizador’ (O mataratas o cómo se llame) porque el Charcutero, que había perdido el carné de ‘Caballero Andante’ en los intentos, no había conseguido nada (¡!). Yo esperaba con contenida emoción el momento en que tan magno profesional pusiera sus pies en la tienda. Ya me lo imaginaba aguerrido como un Superhéroe, vistiendo un mono de diseño y llevando un modernísimo aparato a la espalda con calibrador de protoneutrones trifásicos y rayos gamma o similar. Vamos, que mi cabeza lo dibujaba con la imagen de alguien parecido a un cazafantasmas de última generación. Pero no. Era un señor calvo y bajito que vestía ropa de calle. Claro que la ‘profesionalidad’ se lleva por dentro y acabó con la Rata en pocos minutos mediante una técnica milenaria únicamente conocida por unos pocos y privilegiados mataratas:

A escobazo limpio. O_O

Pobre Ratita…

Qué mal rollo tener que contarle sus últimos minutos al resto de Ratas del Cielo de las Ratas. Tremenda vergüenza. Y es que, frente a una Rata fallecida víctima de un experimento genético u otra que perdió la vida entre las fauces de un gato tras una cruenta pelea, morir aplastada por una escoba no es un final muy digno que digamos…

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16 comentarios

  1. Maite said,

    mayo 9, 2007 a 8:50 am

    JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

    Sublime tu historia, me he reído muchísimo.

    Gracias por pasarte a verme y por tus comentarios. Últimamente, como habrás visto, no soy la alegría de la huerta.

    Un besazo enorme y un fuerte abrazo.

    La Mataratas.

  2. Maite said,

    mayo 9, 2007 a 8:53 am

    Jajajajajaja
    Vaaaa, reconócelo. Me estás tirando los tejos.
    QUE ILUUUUUUUUUU!!!

    Sisisisisisisisisisisisi, tengo una melena pelirroja que normalmente utilizo para taparme la cara.
    Pero ahora no recules, tú me has tirado los tejos y te tendrás que quedar conmigo. 😉

    Maitita.

  3. ALMA said,

    mayo 9, 2007 a 4:11 pm

    Pobrecitas, las alimañas digo, no aquellos que se disfrazan como ellas y muy bien por cierto.

    Un beso.

  4. ALMA said,

    mayo 9, 2007 a 4:15 pm

    He de confesar que una vez mi Alma fue rata, rata de laboratorio. De los trabajos de las ratas el mas ingrato: correr y correr sin ton ni son por un laberinto ridículo, mover la noria sin descanso mientras unos seres muy raros vestidos de blanco te observan, comer cosas imposibles en lugar de la habitual y estupenda basura.

    ¡Un asco! (Y esto lo dice una rata que esta acostumbrada a lo asqueroso)

    Por eso casi que hubiera preferido morir aplastada por una escoba de supermercado. Aunque no lo parezca, es mas digno.

    Un beso del Alma que un día fue rata, pero que ya no lo es.

  5. mayo 9, 2007 a 6:27 pm

    K ascoooooooooooooo de rataaaa!!!!

    Me da igual q sea un pariente lejano de mi Cacahuete, es k no las puedo verr!!! Desde q vi Basil, el ratón super-detective allá por mis años inocentes… Jijijiji

    ^_^

  6. ShaO said,

    mayo 9, 2007 a 6:54 pm

    No te preocupes por la Rata, seguro que cuando llegue al Limbo de las susodichas encuentra alguna explicación que haga parecer que no fue un simple escobazo sino que las fuerzas del mal se aliaron en la instrumento de un malvado brujo que… Espera creo que me estoy liando de cuento… Bueno y que lo siento por el super-charcutero Jajaja.

    🙂 Besitos con queso.

  7. Ulrhà said,

    mayo 9, 2007 a 8:26 pm

    Y ante el halago, cómo se supone que he de responder?

    Darte las gracias por tus palabras, mientras me leo las tuyas, creo que será una muy buena contraprestación.

    Gracias de nuevo.

  8. VALERIA said,

    mayo 9, 2007 a 8:52 pm

    Buenísimo lo de la rata.

    En mi casa sucedió una historia parecida, con la diferencia de que el inmundo animalillo estaba bajo MI heladera, y el que la mató a escobazos fue mi marido mientras toda la familia gritaba histérica (Escena patética donde las haya).
    Y bue… Pobre rata… 😦

  9. Adamás said,

    mayo 9, 2007 a 9:07 pm

    Pobrecita Minnie… Aunque…
    Porqué sabías que era Minnie y no Mickey?

    Siento que ahora seas un caballero andante frustrado… Aunque mejor eso que cargar con la muerte de la pobre Minnie en la conciencia, no?

    Taluegin!!

  10. mayo 9, 2007 a 9:20 pm

    Pues muchíííísimas gracias por su elogio comentarial, amigo Cheshire, que hasta tengo ganas de ponerle al Space ShOgUn-GaTO, por los favores recibidos ^.^

    Otra de las vainas que tampoco entiendo es por que carajo hay que lavar las toallas si uno se seca con ellas cuando esta limpio ¿Por qué se ensucian? Deberían estar inmaculadas!… Ja ja ja

    Que buena entrada la tuya!!! 😀

    No se si hayas escuchado de la velocidad de la luz o incluso de la del pensamiento… Pero hay una mayor… La velocidad de la pelusa, y no solo en el ombligo, si revisas con detenimiento tu bolsillo allí también la encontrarás, y ella te verá a ti con una risa de satisfacción…

    Aparecen más rápido que el mismo pensamiento…

    Y en cuanto a las medias o calcetines, como en la propia vida, todo lo que se centrifuga se separa… Incluyendo las relaciones… Pero como decía Leonard Nimio: “El misterio es infinito”…

    Saludos Ancestrales y…

    Por cierto, ud. me recuerda mucho al personaje de Anime de la serie “Golden Boy”! (Después le digo por que!)

  11. Monieurosis said,

    mayo 10, 2007 a 12:27 am

    Me emociona entrar en tu Blog y ver nuevos escritos!!
    Si, si y si!!!.

    Recuerdo que, una vez, viviendo en un caseròn en el campo, habìa un ratoncito que entraba por la ventana y se zampaba la comida òrganica que yo separaba en bolsas. Me hacìa gracia el pobre animal cuando al oírme entrar se quedaba paralizado como tècnica de supervivencia. Èl no sabìa que su hociquito era visible y yo me reìa de èl. Finalmente, decidì darle un nombre para familiarizarnos: Ezequiel, el de la tostadora (Solìa esconderse detràs del aparato)…

    Saludos, aguardo impaciente pròximas historias.

    Seguimos en contacto.
    Un abrazo.

  12. Earel said,

    mayo 10, 2007 a 7:51 am

    Pobre ratita… Pero yo también me pregunto: Cómo sabes que era una Minnie y no un Mickey? Te dio tiempo a comprobarlo mientras intentabas que el charcutero no se quedase con tu papel de caballero andante?

    Un abrazo.

  13. Simbad said,

    mayo 10, 2007 a 3:04 pm

    Deberías meditar que una rata, amigo gato, es un manjar exquisito.
    Siempre lo fue. 😀

    Yo cuando veo un cerdo bajo una encina, comiendo bellotas, no dejan de venirme a la mente esos perniles jaspeados de tocino que llenan las papilas de un sabor inigualable.

    Moraleja: Que más da que el gato sea blanco o negro, lo importante es que sus jamones sean de primera calidad. 😉

  14. mayo 10, 2007 a 3:25 pm

    Ja ja ja ja ja (Bis, bis)… Qué buena entrada!

    La verdad, uno de los animales que mas aborrezco sobre la faz de la tierra es al roedor “Rata”, y todo comenzó cuando fui a vacacionar (Cuando era un pequeño ShOgUn) en las altas tierras de Boyacá City y vi como mataron soezmente a una de ellas tamaño jumbo (No diré los detalles!) que los aldeanos llaman “Jara” (Y es, más o menos, como del tamaño de un perro pequeño)… Había pensado como al estilo de Batman, llamarme “Ratman” para que mis enemigos sintieran el mismo temor y horror que yo tuve… y salvar el mundo Jajajajajajaja!

    Estoy de acuerdo con el comentario de Simbad… Y añado, en Colombia hay un manjar exquisito que es el Chiguiro, es de la familia de los roedores y sabe a cerdo!…

    Saludos ancestrales.

  15. CHESIRE said,

    mayo 12, 2007 a 11:20 am

    Era ‘Minnie’.
    Estoy seguro.
    Si hubiera sido ‘Mickey’ se habría metido en el baño de los chicos, no? 😛

  16. octubre 22, 2007 a 10:59 pm

    […] a la cantidad de tetrabricks de leche que tenía que reponer diariamente cuando trabajaba en un supermercado. De hecho, por aquel entonces deseaba fervorosamente que las vacas de ‘El Castillo’ se […]


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