Granjero de ciudad.

Ya lo dicen por ahí: En esta vida hay que saber de todo y, para saber de todo, hay que hacer de todo.

Hasta de granjero.

Si, si, un urbanita como yo en medio de animales de granja y de corral. Fue en otro de esos curiosos encargos que se consiguen en las empresas de trabajo temporal ¬_¬

Estuve en la Feria de Muestras de Zaragoza ayudando en la preparación de la Fima Ganadera (Exposición de razas de distintos animales de granja y maquinaria especializada para el campo). Como lo de la maquinaria no tiene mucho interés, me centraré en hablaros de los animalitos.

Lo primero, en el interior de una enorme nave industrial, hubo que montar las jaulas para los animales con su respectivos comederos y bebederos, un trabajo ma-ra-vi-llo-so y ameno a más no poder que supuso estar algo más de una semana (Sábados incluídos) clavando clavos, ajustando tornillos y encajando piezas, amén de comprobar que mi compañero se escaqueaba a las primeras de cambio el tío jeta… Luego, hubo que llenar todas las jaulas de abundante paja para que los animales estuvieran como en el Ritz. Transcurrida la semana, y un día antes de la apertura al público, llegaron los animales para aclimatarse a su nuevo hábitat… y dar más de un quebradero de cabeza…

Al comienzo de la mañana vinieron las ovejas: varios rebaños completos hacinados en sendos camiones. Obviamente no iban a quedarse en medio de la nave sino que debían ir a las jaulas que se habían preparado y ahí empezó a complicarse el tema… Y es que las ovejas se escapaban, las condenadas.

Ahí estaba el pastor azuzando a los bichos con alaridos de ultratumba:

¡¡¡¡Riá-Pá-Pá-Páaaaaaaa!!!!

¡¡No me extraña que se asusten!! Menudos gritos…

Además, que los pastores ya pueden ser todo lo profesionales que quieran pero deben ser muy despistados porque mira que decirle Riá-pá a las ovejas cuando todo el mundo sabe que ellas solo dicen:

Beeeeeee…

¡Si es que no les hablan en su idioma! Y luego que las ovejas son bobas… Si, claro…

Sin conocimiento…

Y llegaron los gallos, las gallinas, los cerdos y las cabras

Qué decir de las cabras…

Pues que saltan…

¡¡Haber puesto caracoles y te ahorrabas ese problema!! Claro que los caracoles no tienen tanta carne y no dan leche. Que te pones a estrujarle una tetilla a un caracol y se te resbala. Todavía no se conoce el caso de nadie que haya logrado ordeñar a un caracol. Pero eso si, saltar no saltan… Al final, las cabras se acomodaron a su nuevo entorno, tanto que hasta vimos nacer a dos cabritillos; uno negrito como la noche y otro color canela que fueron la clara atracción de la Feria.

Y por último, las vacas (Animales a los que tenía cierta ojeriza gracias a la cantidad de tetrabricks de leche que tenía que reponer diariamente cuando trabajaba en un supermercado. De hecho, por aquel entonces deseaba fervorosamente que las vacas de la marca ‘El Castillo’ se despeñasen desde las almenas…).

Habían venido muchas vacas pero yo miraba y remiraba… y nada… La más famosa, la vaca morada de ‘Milka‘, no estaba. Igual se había quedado en Hollywood firmando contratos. Seguro que es una creída. Cuentan por ahí que se le ha subido la leche a la cabeza…

Tras la primera desilusión pensé en la segunda vaca más famosa: la de los quesitos de ‘La vaca que ríe‘. Una de las vacas me resultó muy similar a ella y yo venga que te venga a hacerle cosquillas pero no me regaló ni una triste sonrisa.

Como las vacas lecheras no daban mucho juego me fui a ver a las vacas de carne.

o_Ô

¡¡¡Jodó!!!

¡Qué bichos más enormes!

Tremendo tonelaje el de las amigas… Afortunadamente son muy apacibles porque te pilla una de esas por banda, se sienta encima tuyo y te quedas extra-fino, como las compresas.

Lo malo de las vacas es que no nacen con bolsillos y así pasa que las cosas se les caen… Por ejemplo los pedos. Y un pedo de vaca es cosa seria, que les sale con el graduado escolar lo menos… Todos huyendo a varios kilómetros del animal menos las moscas que estaban tan felices como en un día de vacaciones pagadas. Que esa es otra; menos mal que no hay carnet por puntos en el mundo de las moscas porque lo perderían. En el colegio nos explican que ‘la distancia más corta entre dos puntos es siempre la línea recta’, pues ese día las moscas faltaron a clase porque ninguna lo sabe… Mira que dan vueltas inútiles… Pero eso si, al culo de las vacas atinan a la primera oye. No necesitan ni GPS.

Y lo más curioso de todo fue encontrarme finalmente con una vaca famosa o, mejor dicho, con una vaca que se parecía a una famosa. Había un ejemplar de la raza Alistana Sanabresa toda negrita ella y con el pelo de la cabeza rubio que recordaba poderosamente a Tina Turner (Espero que la cantante no lea el blog…). Creo que hasta nos hicimos amigos porque, todos los días, cuando le llevaba el forraje, me saludaba con un armonioso:

Muuuuuuu…

Y no hubo nada más digno de mención… Que yo recuerde…

Ah, bueno, también tuvimos un ligero problemilla con dos toros bravos que no tenían cuidadores y a los organizadores se les pasó por alto dejarles agua cerca así que los animales, ni cortos ni perezosos, cuando ya no podían aguantar más la sed, arramplaron con la jaula desatornillándola del suelo a coces y empujones para salir en busca de bebida. Pero, como seguro que ya os he aburrido bastante, igual eso lo cuento otro día… ;P

Estoy alucinando.

Ir a comprar ropa con esta pareja debe ser la mar de divertido… Y de rápido!

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