“Er día de los namoraus”

Señoras y señores, amigos todos, lo siento, pero alguien tenía que decirlo:

¡El día de los enamorados está muy mal pensado!

Así de claro.

Y es que ya desde las películas nos mienten, nos meten en la cabeza falsas ideas sobre los romances y nos aseguran, por ejemplo, que cuando estás enamorado oyes música de violines, algo que no es verdad. Cuando te enamoras, una de las cosas que suceden es que dejas de comer, o al menos no comes como lo hacías habitualmente, que antes te zampabas sin problemas un chuletón de buey con abundantes patatas fritas y ahora, como estás enamorado y ‘te llena el amor’, te dejas la mitad de la comida en el plato. Así que cuando te encuentras con tu pareja lo que oyes es más bien el rugido de tus hambrientas tripas y eso, lo mires como lo mires, se acerca más al sonido de los tambores de la procesión de Semana Santa que al de unos armoniosos violines.

Si de repente tu pareja, en un momento de encendido romanticismo, te dice la tan manida frase de: ‘Te quiero más que a mi vida’ o esa otra de ‘Moriría por ti’… desconfía. En serio, hazme caso. Nadie en su sano juicio diría semejante barbaridad y es que, si leemos entre líneas, eso no significa que te quiera mucho sino más bien que tiene instintos suicidas. ¡Que le da igual morirse, leñe!.

Ahora bien, si te dice: ‘Te quiero más que a mi vesícula biliar’, eso ya es otra cosa bien distinta pues, aunque la vesícula biliar tiene sus funciones, se puede vivir perfectamente sin ella con lo que igual tu enamorado/a no te estará jurando amor eterno, pero al menos seguro que no va a meter inesperadamente la cabeza en el microondas para demostrarte lo mucho que te ama y hay que reconocer que eso es todo un detalle por su parte.

También está eso de referirte a tu compañero/a como ‘Mi media naranja’

¡Pero bueno! ¿A quién se le ocurriría esa estupidez de expresión? La naranja, de toda la vida es un cítrico, lo que supone que se trata de una fruta ácida. (Vale, no siempre, pero los cítricos por naturaleza son ácidos, no dulces).  Entonces… ¿Le estás diciendo a tu pareja que cada vez que piensas en vuestro mutuo amor te sientes como si estuvieras chupando limones?. Eso de romántico tiene muy poco, creo yo.

¿No sería mejor hablar de ‘Mi media papaya’ que es una fruta más dulce y además con un toque exótico?

Otra cosa que no entiendo es lo de Cupido. Y es que no hay por dónde cogerlo. Seamos serios, el símbolo por excelencia del día de los enamorados es un angelote, desnudo, con aspecto de bebé y que lleva siempre con él un arco y unas flechas. ¿Acaso puede haber despropósito mayor?.

Vayamos por partes que esto tiene miga:

1Cupido es apenas un niño… ¡Y ya lo tienen trabajando! ¡¡Eso es explotación infantil!!

2 – ¡Va desnudo en pleno Febrero! (Que todo el mundo sabe que las temperaturas suelen ser frescas y el muchachito este además está siempre revoloteando por los aires. ¿Os imagináis que se ponga enfermo a causa del frío y le entren ganas de vomitar? Que si ya jode que se te cague encima una paloma imagina que… Eso no sale de la ropa con un simple quitamanchas, eh?. Hay que frotar).

3 – Lleva un arco y flechas… ¡Flechas! O_O ¡Las flechas tienen punta y se clavan! ¿No hay una normativa contra eso?.

¿Porqué no sustituyen a Cupido por, no sé, un oso amoroso?. No, calla, que los osos tienen garras y eso también tiene su peligro.

¿Una lombriz, tal vez?.

Y que en vez de ir disparándole a la gente, que eso duele, se dedique a bailar con un hulla-hop frente al enamorado/a. Oye, al menos sería más divertido, no os parece?

Pues eso. Tenedlo en cuenta. A partir de hoy, cuando os suenen las tripas como tambores tras caer presa de la lombriz del amor y esta os baile la danza del hulla-hop, acordaos de decirle a vuestra media papaya que le/la queréis muchísimo más que a vuestra vesícula biliar. Hacedlo y luego me contáis cómo os ha ido…

(Tontería patrocinada por Florencio Zacatá – Abogado divorcista) 😉