“Er día de los namoraus”

Señoras y señores, amigos todos, lo siento, pero alguien tenía que decirlo:

¡El día de los enamorados está muy mal pensado!

Así de claro.

Y es que ya desde las películas nos mienten, nos meten en la cabeza falsas ideas sobre los romances y nos aseguran, por ejemplo, que cuando estás enamorado oyes música de violines, algo que no es verdad. Cuando te enamoras, una de las cosas que suceden es que dejas de comer, o al menos no comes como lo hacías habitualmente, que antes te zampabas sin problemas un chuletón de buey con abundantes patatas fritas y ahora, como estás enamorado y ‘te llena el amor’, te dejas la mitad de la comida en el plato. Así que cuando te encuentras con tu pareja lo que oyes es más bien el rugido de tus hambrientas tripas y eso, lo mires como lo mires, se acerca más al sonido de los tambores de la procesión de Semana Santa que al de unos armoniosos violines.

Si de repente tu pareja, en un momento de encendido romanticismo, te dice la tan manida frase de: ‘Te quiero más que a mi vida’ o esa otra de ‘Moriría por ti’… desconfía. En serio, hazme caso. Nadie en su sano juicio diría semejante barbaridad y es que, si leemos entre líneas, eso no significa que te quiera mucho sino más bien que tiene instintos suicidas. ¡Que le da igual morirse, leñe!.

Ahora bien, si te dice: ‘Te quiero más que a mi vesícula biliar’, eso ya es otra cosa bien distinta pues, aunque la vesícula biliar tiene sus funciones, se puede vivir perfectamente sin ella con lo que igual tu enamorado/a no te estará jurando amor eterno, pero al menos seguro que no va a meter inesperadamente la cabeza en el microondas para demostrarte lo mucho que te ama y hay que reconocer que eso es todo un detalle por su parte.

También está eso de referirte a tu compañero/a como ‘Mi media naranja’

¡Pero bueno! ¿A quién se le ocurriría esa estupidez de expresión? La naranja, de toda la vida es un cítrico, lo que supone que se trata de una fruta ácida. (Vale, no siempre, pero los cítricos por naturaleza son ácidos, no dulces).  Entonces… ¿Le estás diciendo a tu pareja que cada vez que piensas en vuestro mutuo amor te sientes como si estuvieras chupando limones?. Eso de romántico tiene muy poco, creo yo.

¿No sería mejor hablar de ‘Mi media papaya’ que es una fruta más dulce y además con un toque exótico?

Otra cosa que no entiendo es lo de Cupido. Y es que no hay por dónde cogerlo. Seamos serios, el símbolo por excelencia del día de los enamorados es un angelote, desnudo, con aspecto de bebé y que lleva siempre con él un arco y unas flechas. ¿Acaso puede haber despropósito mayor?.

Vayamos por partes que esto tiene miga:

1Cupido es apenas un niño… ¡Y ya lo tienen trabajando! ¡¡Eso es explotación infantil!!

2 – ¡Va desnudo en pleno Febrero! (Que todo el mundo sabe que las temperaturas suelen ser frescas y el muchachito este además está siempre revoloteando por los aires. ¿Os imagináis que se ponga enfermo a causa del frío y le entren ganas de vomitar? Que si ya jode que se te cague encima una paloma imagina que… Eso no sale de la ropa con un simple quitamanchas, eh?. Hay que frotar).

3 – Lleva un arco y flechas… ¡Flechas! O_O ¡Las flechas tienen punta y se clavan! ¿No hay una normativa contra eso?.

¿Porqué no sustituyen a Cupido por, no sé, un oso amoroso?. No, calla, que los osos tienen garras y eso también tiene su peligro.

¿Una lombriz, tal vez?.

Y que en vez de ir disparándole a la gente, que eso duele, se dedique a bailar con un hulla-hop frente al enamorado/a. Oye, al menos sería más divertido, no os parece?

Pues eso. Tenedlo en cuenta. A partir de hoy, cuando os suenen las tripas como tambores tras caer presa de la lombriz del amor y esta os baile la danza del hulla-hop, acordaos de decirle a vuestra media papaya que le/la queréis muchísimo más que a vuestra vesícula biliar. Hacedlo y luego me contáis cómo os ha ido…

(Tontería patrocinada por Florencio Zacatá – Abogado divorcista) 😉

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25 de Diciembre, fun, fun, fun… :D

Navidá, navidá, dulce navidá, ten cuidao con las cogorzas que causa el champán, hey! Navidá, navidá, dulce navidá…

Wolas, –hips!- que iooo venía a fedicitados a todos –hips!- das fiestas de davidad y año duevo, así que ZZZZZZzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz…

hips!-

“El Retonnno”

– ¡Volvemos! 😀

¿Ehhh?… ¿Quién vuelve?

– Pues tú y yo, los dos, gato despistado!

– ¿Ya se han terminado las vacaciones?

Emmm… Creo que terminaron hace bastante tiempo pero… somos un tanto remolones… ¬_¬º

– Es que uno se acostumbra muy pronto a lo bueno.

– Pues si, pero ya iba siendo hora de ponerse a trabajar, ¿No te parece?

Jooo… Nooo… Déjame descansar un poquito más… Porfisss…

– No…  No me pongas caras… ¡Eso es hacer trampa!

Miaaaaaaaauuuu… 😦

– Es que cuando te me pones así… Yo no… Aysss… Bueeeeeno… Vaaaaale… ¡¡¡Pero sólo hasta el próximo Miércoles o nos linchan!!!

Pfff… Si no lo han hecho todavía…

– Desde luego… Tú siempre haciendo amigos, eh? ò_ó

Entrevistando a Chesire (Porque él lo ha pedido)

Chesire, ese peculiar gato que me acompaña en la tarea de regentar este blog, ha insistido en que, como los dos trabajamos al unísono, ya va siendo hora de que lo conozcáis un poquito más (Que eso de ser el segundo de a bordo no lo lleva nada bien). Como no estoy yo como para que me maree más de lo necesario (Que ya lo hace… Y demasiado!), le he concedido su deseo en forma de entrevista. Además, según creo, quiere anunciar algo.

No había presupuesto para mucho y, aunque Chesire deseaba que le entrevistara Oprah Winfrey, al final ha tenido que ser un estudiante de periodismo quien lo hiciera y eso le ha cabreado bastante con lo que ha respondido a las preguntas algo enfurruñado (Incluso más que de costumbre). Creo que el becario se está pensando en estos momentos si terminar la carrera, el pobre, o dedicarse al macramé

– Buenos días.

– Buenas noches.

– ¿Eh?

– Esa letra me la conozco. Me sé todas las del abecedario.

Ô_o Bueno… Empecemos…

– Pues si. Así en algún momento u otro terminaremos.

– Hablemos un poquito de usted. ¿De dónde surgió la idea de crear un blog?.

– De donde surgen todas mis ideas: de la inconsciencia.

– ¿Cómo?.

– Si tiene hambre… No seré yo quien se lo impida, pero no eche migas al suelo que luego hay que barrer.

– No, no, me refería a… es igual… ¿No cree que contar en internet las cosas que le suceden es contraproducente? Es casi como desnudar el alma.

– Yo desnudo pierdo mucho. Principalmente pierdo la ropa. Además en este blog no sólo se habla de mí, la mayoría de las veces ni siquiera sé de qué estoy hablando.

– ¿Va a contestar alguna pregunta con un mínimo de lógica?.

– Para ello usted tendría que demostrar un máximo de talento haciendo las preguntas, pero no se preocupe, sé conformarme.

Ejem¬_¬ ¿Por qué llamó al blog: ‘La Sonrisa de Chesire’?

– En realidad ese no fue su primer nombre. Iba a llamarlo: ‘Me aprietan los calzoncillos, por eso tengo voz de pito’, pero me pareció un nombre demasiado largo y doloroso.

– º_º Emmm… Sigamos… ¿Cómo definiría su blog?

– Preferiblemente con palabras. Podría hacerlo con silbidos pero sería más complicado entenderlo.

– ¿Se cree usted gracioso?

– No especialmente pero, según tengo entendido, la gente hasta se ríe de algunas cosas que escribo. Ya ve usted qué grosería.

– Errr… Bueno, me han dicho que quería hacer un anuncio para los que le leen. ¿No es así?

– Cierto, cierto. Dentro de muy poquito (‘Muy poquito’ es un término relativo en este blog… ejem…) tendréis por aquí algunas páginas de cómic protagonizadas por mi. ¡Estad atentos! 😀

– Según mis informaciones Bram también va a salir en esas tiras cómicas.

– Si, la verdad es que insistió en ello y yo soy de corazón generoso. He aceptado generosamente todo el dinero que me ha pagado para poder aparecer como co-protagonista.

– ¡Vaya!

– ¿A dónde? Si aquí estamos tan a gustito…

– No, yo decía… Emm… ¿Porqué cree que alguien debiera leer su blog en vez de… no sé… ver la tele, por ejemplo?

– Porque apenas hay un canal de televisión decente, el único canal interesante es el ‘canalillo’ y como una mujer note que se lo miras te codifica la emisión de una bofetada.

– Señor Chesire, le dejo por imposible. Es usted el entrevistado más extraño que he tenido en mi vida.

– Usted es el entrevistador más feo que he tenido en la mía pero se lo digo como anécdota.

– ¡¡Y además es insoportable!! ¡¡Adios!! Ò_Ó

– ¿Ya se marcha? Si lo estábamos pasando tan bien…

Las películas porno: Documentales con dos rombos.

La gente dice que las películas porno no tienen argumento y eso es mentira. Lo tienen. Solo que es escueto. Es como un guión ‘minimalista’. Y el minimalismo es un Arte. En conclusión, las películas porno son Arte.

Va una moza rubia conduciendo su automóvil, excediendo el límite de velocidad permitido, por una carretera desierta. Bueno, desierta no, porque, de repente, tras unos arbustos aparece un policía motorizado que persigue a la muchacha indicándole que se pare.

¿Veis? Nada más comenzar ya hay intriga. ¡Esto pinta bien!.

La muchacha para el coche. El policía se baja de la moto y se acerca a conversar con ella.

¡Hay diálogos! ¿Quién decía que no había?.

Que si señorita iba usted muy rápido, que si no me he dado cuenta, que si tengo que ponerle una multa, que si hay alguna forma de evitarlo

Cuando te venden un coche te dicen que, entre otras prestaciones, viene con airbag incorporado pero en las películas porno son las actrices las que vienen con los airbags de serie. Que no se yo como respiran con tanta exuberancia. Y encima la chica lleva toda la ropa tan apretada que mas que vestida parece que vaya envasada al vacío. Claro, así pasa que el fornido policía alarga el brazo y le toca una teta a la rubia de bote pero no porque quiera sobarla. No. Es que le está buscando la fecha de caducidad para ver si está fresca todavía. Y fresca está. Un rato ‘fresca’.

En la vida real un desconocido te toca una teta y, como poco, le arreas un guantazo que lo dejas tumbao, pero en las películas porno todo el mundo vive en el barrio Piruleta, en la calle Gominola. Vamos, que son de un feliz tremendo y se hacen de querer. Deben de estar faltos de cariño porque enseguida se tocan todo. Pa mi que son ‘jipis’…

Es entonces cuando el policía cachas se baja la bragueta y se saca todo lo gordo. Y a la pava se le queda cara de sorpresa. Vamos a ver, hija mía… ¡Si no hay sorpresa posible! ¿Qué esperabas que se sacara de ahí? ¿Un plato de fabada asturiana? Pues no. Se saca lo que se tiene que sacar: La ’pirindola’. La muchacha le coge ‘el micrófono’ como si fuera a cantar en Operación Triunfo y ahí empieza el recital. Gemido arriba, gemido abajo. Que si no llego al ‘Mi’, que si dame un ‘Fa’. Que solo falta que aparezca Nina a controlar los tonos para la gala.

Y, sin saber como, ya están desnudos. O_O

¡No hay derecho! ¡A mi me han robado un trozo de película! Hace apenas unos segundos estaban vestidos. Con la ‘pirindola’ y la teta fuera, pero vestidos. Y ahora eso parece una charcutería. Trozos de carne por todos lados. Al montajista habría que darle un tirón de orejas. Claro que aquí lo que importa es otro tipo de ‘montaje’… Ejem…

Entonces empiezan las posturitas. Que si yo te cojo esto por aquí, que si yo te paso el brazo por allá, que si no me pongas la pierna encima que no levanto cabeza… Vaya, que la cosa termina siendo un lío tal que no sabes si están jugando al Twister o estás viendo un espectáculo de contorsionismo del Circo del Sol.

Y así, al rato, acaban de hacer su tabla de gimnasia y se despiden como amigos. Y la chica ha sido lista porque al final se ha librado de la multa.

En la vida real te para el policía por exceso de velocidad, te pone la multa y te jode. En las películas porno el policía también te jode…

Pero de otra manera.

– Aclaro que yo, jamás de los jamases he visto una película porno.

– Entonces… ¿Cómo sabes que pasa todo eso?

– Errr… ¡Calla!


– Jijijijiji…

¡Chico!¡Estás peor de lo que pensaba! O_O

Durante el tiempo que llevo trasteando con esto de los blogs hay quien me ha enviado algún meme que otro. Los memes son básicamente un conjunto de preguntas más o menos curiosas para que quien lo recibe las conteste y se dé un poquito más a conocer. Desde el principio he sido algo reacio a responder los memes que había recibido, no porque no quisiera contar nada, sino más bien porque me gusta contar las cosas a mi manera, por medio de anécdotas y relatos, pero ya iba siendo hora de que respondiera alguno. Uno de los que me han propuesto consiste en explicar 6 curiosidades o rarezas que tengo.

¿Sólo 6? Ô_o

Ahí voy:

1 – Me encantan los libros pero no solo para leerlos sino también para olerlos y pasearlos de una habitación a otra. Me explico: cada vez que me compro un nuevo libro tengo la imperiosa necesidad de llevarlo conmigo a todas partes durante unos días. Muchas veces se da el caso que estoy viendo una película o una serie de TV sentado tranquilamente en un sofá de mi casa y el dichoso libro permanece a mi lado aun a sabiendas de que no voy a ponerme a leerlo hasta que no acabe lo que estoy viendo. Y si la portada tiene relieves o algún tipo de textura, es bastante probable que, inconscientemente, me pase unos minutos acariciándola (Nunca dije que estuviera bien de la cabeza… Ejem…).

2 – Me declaro fan de los olores fuertes como la pintura o la gasolina. Cuando otros se tapan la nariz con desagrado yo estoy tan pancho huele que te huele.

3 – Colecciono las figuritas que salen en los roscones de reyes (Siempre que no sean repetidas) e incluso algún que otro regalo de los Kinder Sorpresa. De hecho, ocupan una balda entera de mi librería y pelean con el polvo por ver quien gana la batalla de llenar mayor espacio (De momento ganan las figuritas pero el polvo es insistente y si no fuera porque hay que limpiar de vez en cuando…).

4 – No soporto la sensación pegajoso-pastosa que deja el café en el paladar. Nunca, o casi nunca, me tomo un café fuera de casa (La opción más viable para que lo hiciera sería que me llevase el cepillo de dientes y la pasta para cepillarme luego). En cambio, soy casi un adicto a la Coca-cola. Deberían inventar agua con sabor a Coca-cola… Mmmmmm…

5 – Me gusta muchísimo dormir. Creo que soy un cruce entre un ser humano y un oso hibernando pero todavía no se ha demostrado científicamente. El día que no me echo una siesta, por pequeña que sea, casi no soy persona. ZZZzzzz

6 – Escribo todo lo que se me ocurre en cualquier lado: hojas sueltas, la esquina de un periódico, un trozo de cartón… He intentado ser ordenado al respecto y usar un cuaderno para organizarlo todo como corresponde pero es algo que me supera. Tengo un montón de cuadernos empezados y trillones de hojas sueltas de distintos tamaños grapadas con todo lo que mi cabeza va soltando (A veces a las horas más inoportunas: más de una vez me he tenido que levantar de madrugada porque se me había ocurrido algo en sueños). Y es que la inspiración es muy puñetera y viene cuando uno menos lo espera.

Bueno, he aquí mis 6 peculiaridades…

¿Y tú, qué rarezas tienes? 😉

Esos aparatos inventados en el Infierno.

No hace mucho, tuve que hacerme unas fotos de esas de carné para mi ficha del trabajo. Como me las tuve que hacer deprisa y corriendo, no pude ir tranquilamente a un estudio fotográfico en el que te iluminan que da gusto y sacan la mejor de tus caras (Que para eso pagas). No me quedó otro remedio que usar un Fotomatón.

Fotomatón. Terrible palabra. Si hasta el mismo nombre da yuyu: Foto-matón. ¿A qué mente perturbada se le ocurriría semejante denominación? Pero claro, luego utilizas el aparatejo en cuestión y lo entiendes todo. El nombre no puede estar mejor puesto.

Lo primero es tratar de descifrar en los anuncios del exterior de la máquina cual es la opción que necesitas, que siempre hay varias para complicarnos la vida, como esa en la que te ponen de fondo un paisaje de las pirámides egipcias y tienes que lograr encajar la cara dentro del dibujo de una momia (Se supone que es una foto graciosa pero vaya la gracia de que te llamen momia, así sin venir a cuento). Otra opción, también altamente apetecible, incluye un llavero para llevar tu foto dentro, que solo falta que te deje la posibilidad de apuntar la dirección de tu casa y, si un día pierdes las llaves, el señor ladrón al menos sabe a quien está robando y, con suerte, te deja unos céntimos en la mesilla del dormitorio porque te ha cogido cariño ya que te conoce de antes.

Una vez logrado salvar el escollo de la elección del tipo de foto, toca adentrarse en la dimensión desconocida: El interior de la máquina.

Por lo pronto, el Fotomatón no te da intimidad alguna. ¿Qué te separa de las miradas indiscretas? ¿Una simple cortinilla? Ni que hubiera que estudiar ingeniería para descorrer una cortina. ¡Amos, anda!. Eso no es seguro, hombre.

Luego siempre pasa lo mismo: La banqueta no está a tu altura. O el anterior inquilino del Fotomatón era Pau Gasol y te la ha dejao subida a la altura de los sobacos, o era una subespecie de la familia de Los Pitufos y tienes que pegarte varios minutos dándole vueltas para elevarla desde tu pantorrilla a donde debe estar para que te aposentes en condiciones.

Sueltas la pasta, eliges la opción y comienza el drama.

Y es que la voz de la ‘señorita’ de la máquina (Que ha debido tomar lengua para comer porque ¡Joer lo que casca!) no deja de decirte que te pongas guapo, que no tienes tiempo y que la máquina va a disparar la primera foto y más vale que te prepares. Comienza la cuenta atrás. (Eso parece el despegue del Challenger. 5… 4… 3…).

Uy, te has visto en el espejito un pelo fuera de sitio (Que hoy hace mucho viento y llevas unas pelanas todas tan llenas de caracolillos que pareces Marujita Díaz). Subes un momentito la mano para ponértelo donde toca y la máquina dispara el flash a traición (La muy cabrona). Total que en la foto que aparece en la pantalla parece que estés practicando un paso de Sevillanas. Y con el caracolillo a la virulé.

Obviamente esa foto no sirve, pero como te quedan dos opciones más no hay problema. Alguna ha de salir bien (O eso te crees tú).

El Fotomatón va a hacer la segunda foto. Te pones en posición y esperas. Y claro, como estamos en Primavera y la alergia flota en el ambiente, de repente tus narices se rebelan contra ti y empiezan a picarte. Sacas el cleenex deprisa y, milagrosamente, te da tiempo a sonarte. Todo solucionado. 3… 2…

ATCHÚUUUSSS!!!

Ay, madre!!! Acabas de regar la pantalla y no se ve nada!!! Hay que limpiar eso que si no la siguiente foto (Porque esta es inutilizable, claro está) va a parecer que te la hacen en el fondo del Mar.

Calma, calma, que queda una. Esta ha de salir bien por obligación (Y porque no queda otro remedio). Pero ni calma ni gaitas, tú ya estás en tensión pensando qué demonios va a pasarte ahora, así que tu ensayada sonrisa se desdibuja en medio de una mueca de preocupación.

Y Zas!

La foto.

Te miras atónito.

¡¡¡Pero, pero, pero…!!! ¿¿¿Quién es eseeee???

Y es que nunca nos reconocemos en las fotos. Es como cuando te oyes en una grabación: Tú jurarías que tienes una voz angelical, digna de los coros celestiales y resulta que suena más bien como el graznido de un cuervo con unas cuantas copitas de más. Yo sostengo la teoría de los antiguos que decían que las fotos capturaban el alma. Los Fotomatones deben capturar el alma pero van con retraso (Como los trenes) y mantienen en tus fotos el alma del anterior inquilino del Fotomatón y, evidentemente, el alma de un esquimal congoleño no se corresponde con la tuya ni por asomo.

Definitivamente no te queda más remedio que quedarte con la, igualmente terrible, tercera foto porque, pese a todo, es la más presentable. Eso si, juras y perjuras que jamás volverás a usar un Fotomatón en tu vida porque no hay derecho a tanta desgracia junta. Bueno, lo juras hasta la siguiente vez que te piden fotos y no tienes ninguna y, como te da pereza ir a un fotógrafo en condiciones (Que además cobra más), pues piensas: Total… Qué puede pasar???

¡Insensato!

Vale. Aceptamos pulpo como animal de compañía.

Hay gente que se siente sola y por eso se compra mascotas. Hay mascotas que hacen mucha compañía como los perros, los gatos, incluso los canarios, pero hay otras mascotas que lo único que hacen es… Estar ahí.

¡Vaya mierda de acompañamiento, oye!

Son lo que yo denomino ‘Sosomascotas’. Su característica más sobresaliente es que son aburridas.

* Los peces son unos animales muy bonitos pero completamente idiotas. Se pegan todo el día en el acuario yendo y viniendo de un lado a otro como zombis. Como si estuvieran haciendo la instrucción en el Servicio Militar:

Glu glu glu hacia la izquierda, Ar!
Glu glu glu media vuelta, Ar!
Glu glu glu hacia la derecha, Ar!

Y otra vez a empezar. Es como ver una lección continua de Coco en ‘Barrio Sésamo’ pero quitándole toda la gracia.

Mi padre tenía un acuario en su despacho lleno de pequeños pececitos de mil colores distintos y un buen día compró una pareja de peces de la especie Zanclus Cornutus, un tanto más grandes. De repente, en poco tiempo, empezaron a desaparecer pececitos. Digno caso de estudio para Sherlock Holmes… El más grande de los Cornutus (Que cada día estaba más grande y más Cornutus) se los estaba zampando cuando nadie miraba. Su voraz apetito había provocado un holocausto caníbal. Me lo imagino agazapado viendo pasar ‘su menú’ y escogiendo ‘plato’ mientras se preparaba para el ataque amparado en su envergadura.

Uy, el último bocadito me ha sentado un poco mal. A ver si me preparo un poco de bicarbonato para la digestión. Burp!

¿Veis? Ver eso si que hubiera sido interesante y no el perpetuo desfile de los ‘gluglús media vuelta, ar’…

* Todos sabemos que no se pueden llevar animales en los transportes públicos salvo que sean perros lazarillo o similar. Bueno, solo perros lazarillo… ¿Acaso alguien conoce algún ‘similar’?… Hasta ahora, que yo sepa, no se ha hablado de la existencia de un periquito lazarillo pero, si existiera, lo bueno sería que podrías manejarlo perfectamente tirando de la correa:

Eh, tú! Sooo! Ven p’aquí! Ande vas anublao?!

Tirón de correa y de vuelta a su lugar de origen. Como un yoyó.

El caso es que no puedes meter un animal cualquiera en un autobús pero eso no significa que no puedas saltarte las leyes y llevarlo a escondidas, claro que eso supone tener cuidado para que no lo descubran (Aunque hay gente que pasa de todo y lo mismo le da).

Ocurrió en un trayecto de Barcelona a Zaragoza. Estaba yo martirizándome involuntariamente los oídos con la desagradable cantinela que profería una muñeca que llevaba una chica en el asiento de atrás mío cuando, de improvisto, el conductor cogió el micrófono.

– ¿Qué pasará? – Pensaba yo – O se va a poner a cantar el Bulería-Bulería del Bisbal o hacemos una parada de descanso en la próxima Estación de Servicio por si alguien quiere estirar las piernas.

No nos cantó el Bulería-Bulería del Bisbal (Afortunadamente) ni paró el autobús para el esparcimiento de los pasajeros. Lo que ocurrió fue algo ‘ligeramente‘ más increíble:

El conductor llevó el micrófono a sus labios y, con una voz repleta de la más apabullante tranquilidad, se dirigió al respetable:

Señoras… Señores… Si alguno de ustedes ha extraviado una iguana, que venga a recogerla a la parte delantera del autobús que está viéndome como conduzco. Gracias.

Y, ante semejante revelación, todo el autobús con los ojos como platos. O_O

Claro, a su dueño se le escapó porque, por lo general, las iguanas se mueven menos que un peluche en una cama de velcro. ¿Para que vas a ponerte a vigilar eso?.

Nadie ha dicho hasta ahora:

Me voy a comprar una iguana porque son la alegría de la Huerta.

¡¡¡Si es que no se menean las jodías!!! Parecen estatuas. Curiosamente esta tenía alma viajera. Igual era prima de Gustavo la rana (El reportero más dicharachero de Barrio Sésamo) y estaba ayudándole a preparar su próximo reportaje y se había acercado hasta allí para tomar notas. Vete a saber…

Por otra parte… Hay que ver lo que tienen que sufrir los pobres conductores de autobús, eh?…

* Tampoco las tortugas se libran de ser animales aburridos. Mi hermano tuvo dos tortugas de agua. Las llamó Leo y Kate (Como los actores protagonistas de ‘Titanic‘). Nadie sabía si eran macho y hembra pero daba igual.

Como si estuviéramos reviviendo la película, Kate estaba más rolliza porque le quitaba la comida a Leo y, al final, el pobre de Leo la espichó (Igual que en la peli). El caso es que Kate vivía como una reina en su islita de plástico, con su palmerita y su piscina sin dar mal alguno pero más le valdría haber dado algo de bulla porque luego pasa lo que pasa, que el cuarto te empieza a oler como a curry y terminas cayendo en la cuenta que hace dos meses que no das de comer a la tortuga y se ha quedao tiesa como la mojama.

Fue un bonito funeral. 😦

¿Veis? Si es lo que yo os digo. Estas cosas ocurren porque son ‘Sosomascotas’. Si fueran más divertidas seguro que no les pasarían tantas desgracias.

¿Por qué vamos al instituto existiendo los baños públicos?

Si, habéis leído bien. El título del post tiene su lógica. Todas las asignaturas que se estudian en el instituto se encuentran también en un baño público.

De veras.

¿No me creéis?

Pongamos por caso que te da un apretón mientras vas paseando tranquilamente por la calle. El cuerpo pide aligerar equipaje y ¿Quién eres tú para decir lo contrario? Mira que el cuerpo es muy suyo y se rebela a las primeras de cambio… Así que no te queda más remedio que ir deprisa a un baño público para desatascar las cañerías. Y de todos es sabido que los baños públicos huelen como la clase de Química. ¡Peor que el Azufre! Claro que tú vas a lo tuyo y no estás para fijarte en esas cosas. Llevas prisa y entras a la desesperada en el primer baño desocupado que encuentras. Te sientas tranquilamente en el trono y empieza la clase de Física: Todo cuerpo sumergido en un líquido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso del líquido desalojado. (Principio de Arquímedes). Esa teoría funciona si lo que sale por ‘ahí abajo’ es consistente pero ha querido el Destino que precisamente hoy te haya sentado mal el desayuno y… de consistencia… mas bien poco. Terminas estucando el retrete de tal manera que eso parece un experimento pictórico más que otra cosa. Acaba de comenzar la clase de Arte.

– Bueno, -piensas- con usar suficiente papel todo se arregla.

Sin embargo, si la Ley de Murphy ha de actuar en un momento clave ha de ser en este y ocurre lo que ocurre: El papel para limpiarte es… tirando a escaso. Solo quedan tres trocitos. Ahora toca repasar Matemáticas:

– Tengo tres trocitos de papel. Si utilizo dos aún me sobra uno pero… ¿Voy a conseguir limpiar todo esto con dos miserables trocitos de papel? Nonono. ¡Imposible!

Ante semejante situación, no queda más remedio que salir a buscar papel al baño contiguo pero, evidentemente, no vas a ir medio en pelotas al habitáculo de al lado cuando hay más gente usando los baños públicos. No es plan de empezar de esas maneras la clase de Naturales (El tema de hoy: ‘Estudio del cuerpo humano’). Así que esperas tranquilamente, ahí encerrado, hasta que se vayan todos. Y… ¿Qué haces mientras tanto?: Leer. Los baños públicos son enormes contenedores de Literatura. Sus paredes están llenas de bellos escritos de la sabiduría popular: Que si tonto quien lo lea, que si la Mari es una golfa, que si te lo hago gratis llama al 669 69 69 69…

Parece que ya no hay nadie. No se escucha un alma. Y, como si estuvieras en Misión Imposible (Que hasta oyes la musiquita y todo), te embarcas en la clase de Gimnasia: Abres la puerta, asomas la cabeza (Que parece que estés haciendo estiramientos), miras a derecha e izquierda (Y siempre con el culo bien prieto, no vaya a ser que se te escape algo que no debe escaparse) y entras en el otro baño a la carrera justo cuando aparece alguien por la puerta.

Buff… ¡Bien!. No le ha dado tiempo a verme. Ahora me limpio y ya está todo solucionado.

Pero en ese baño tampoco hay papel.

– ¡Mierda! (Nunca mejor dicho)

– ¿Y ahora qué hago? – Te preguntas.

Llega el momento de la clase de Ética. Has de pensar en algo para salvar la situación. Hay que tomar decisiones difíciles. Te quitas el jersey. Te quitas la camisa y usas la camiseta interior para acabar con los restos de materia orgánica que aún permanecen en tus posaderas. Luego eso lo arebullas todo bien arebullao, sales lo más dignamente posible del baño y tiras el rebullo con ‘el pastel’ a la basura. Ya puedes respirar aliviado. Cuando menos has superado el examen… aunque no precisamente con nota.

La culpa es tuya. Al final, todo eso te pasa por no hacerle caso al profesor.

 Si hubieras traído los deberes hechos de casa…

– Me ha salido un post muy escatológico ¿Verdad?

– Si. Lo que has escrito es una mierda.

– ¡Calla!

***

La ilustración corresponde al manga Dr Slump del genial Akira Toriyama. http://es.wikipedia.org/wiki/Dr._Slump

Cosas inexplicables del devenir cotidiano.

Hay ocasiones en que me da por pensar (No muy a menudo, no os preocupéis) en esas preguntas sin respuesta que atormentan al ser humano.

Pregunta número 1:

¿Por qué aparecen los calcetines desparejados tras sacarlos de la lavadora?

Es que no tiene lógica alguna. Metes felizmente la ropa sucia en la lavadora y, al sacarla para tenderla, de repente te falta algo. Uno de tus calcetines se acaba de divorciar y ha debido de acabar muy mal con su pareja porque no se les vuelve a ver juntos jamás.

El interior de la lavadora debe ser una suerte de agujero negro que se traga cosas sin conocimiento. Seguramente mi calcetín ha aparecido en la otra punta de la galaxia, en un planeta habitado por extraños seres sin piernas que ahora lo adoran como a un ser cuasi divino.

¿O es que ha desaparecido en el corto trayecto que separa el dormitorio en donde me cambio de la cocina? Ni Harry Potter en siete cursos en Hogwarts logra un truco tan bueno.

Y ahora… ¿Qué hacer con el calcetín soltero? Pues como no lo convierta en marioneta de mano acabará su olorosa existencia en el cubo de la basura. Como muchos matrimonios.

Pregunta número 2:

¿Por qué existen las pelusas del ombligo?

No logro explicarme la causa de que crezcan pelos en lugares donde no hacen falta alguna (O acaso alguien necesita que le nazca un pelo en medio de la oreja? A que no? Pues a mí porqué me pasan esas cosas? ó_ò) pero lo de las pelusas es ya objeto de tesis como poco. Te levantas por la mañana, te duchas, haces tu jornada de trabajo como todo mortal y, al llegar de nuevo a casa, incomprensiblemente, tienes un inquilino en tu ombligo. Una pelusa del tamaño de una bufanda para mosquitos se ha aposentado ahí y tu no te has enterado de cómo ha logrado sortear una camiseta interior, una camiseta exterior, un jersey y un abrigo (Friolero que es uno). O nos encontramos ante el mejor espía del mundo después de James Bond o no lo entiendo. Lo de la multiplicación de los panes y los peces de Jesucristo tiene más sentido.

Yo he llegado a la conclusión de que es el propio ombligo quien fabrica las pelusillas porque, vamos a ver…

¿Alguien sabe para qué sirve el ombligo una vez ha dejado su primigenio trabajo como cordón umbilical?

Evidentemente no puede permanecer toda una vida ocioso y se ha buscado una ocupación para entretenerse y los humanos, que somos así de desaboríos, no le prestamos la atención que se merece. Con lo caras que van las casas y el ombligo nos proporciona continuamente trocitos de lana, que si los guardásemos desde el principio de nuestra existencia, a estas alturas ya tendríamos para fabricarnos una colcha, varios cojines y hasta el mullido de un sillón orejero.

Y eso que nos ahorraríamos.

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